Anorexia y Bulimia: to eat or not to eat.

Tanto en los tiempos de la abundancia como en los de la crisis, nuestra sociedad gira en torno a la posibilidad de disponer o no de objetos de consumo. Tal vez eso contribuya al prestigio que tienen los Trastornos del comportamiento alimentario -Anorexia y Bulimia-, distintas posiciones subjetivas que a su manera, son distintas maneras de usar esos bienes: “me lo como todo porque nada me sacia”, o de otra forma: “No como más, yo estoy más allá de eso”. Anorexia y Bulimia, no comer y no dejar de comer. Tanto una como otra, llevan los problemas más allá del ámbito estrictamente psicológico. No ponen en juego tan sólo la percepción de un malestar interior o en las relaciones con los demás, sino que esas dificultades se llevan hasta el terreno del cuerpo real, llegando a veces a extremos dramáticos. En estas personas es obvia la dificultad con la propia imagen corporal, pero aunque la moda y sus dictados puedan influir, no es sólo una cuestión de “look” como ponerse un vestido u otro. La construcción de la  imagen de sí mismo tiene gran importancia dentro del trabajo que todas las personas hacen para construir la propia identidad. Por eso la adolescencia es una etapa propicia para estos trastornos y especialmente en las chicas, en la etapa en la que aparece su cuerpo de mujer y tienen que superar los escollos que les plantea desear y ser deseadas.

Anorexia y Bulimia

En ese difícil camino, la Anorexia y la Bulimia son soluciones fallidas ya que confunden la imagen corporal con la identidad, y confunden la necesidad alimenticia con el deseo. La comida tiene un alto valor simbólico y encierra una dimensión de vínculo con el otro, con los demás significativos, padres, personas amadas, etc. Inicialmente, la madre le pide a su pequeño que coma, y verlo crecer la engorda en primer lugar a ella. En estos trastornos encontramos siempre un conflicto con los otros, a veces un conflicto presente, con frecuencia un conflicto repetido. El lenguaje dice a veces las cosas de la manera más clara: “se me ha atragantado tal problema”, “mi hijo no me come”, “no puedo tragar a mi madre”.
Schiele. El dolor del erotismoCon frecuencia, la anoréxica despliega una actividad febril, entregada a un ideal sublime. Son trabajadoras, estudiosas, caritativas, comprometidas,… Pero en cualquiera de esos terrenos, ellas son las que más. Al negarse a comer, la Anorexia es un intento de construir su deseo situándose más allá de lo material. Ese intento es fallido a consecuencia de su negatividad radical. De tan ideal, su deseo no puede llegar a ser real. Por su parte, en la Bulimia se encuentra un intento de llenar un vacío que en verdad, no se colma con comida.
Estas confusiones, estos nudos subjetivos, tienen su eco en los tratamientos. Los Trastornos del comportamiento alimentario, sobre todo la anorexia, están capturados por el discurso médico que deja fuera estas cuestiones en las que vengo insistiendo. Los primeros tratamientos para la Anorexia procuran la rehabilitación nutricional, y si la situación es grave, llegan a incluir el internamiento y la alimentación por la fuerza. De esta manera, la radicalidad del reto que plantea la anorexia, dificulta con frecuencia situar las cuestiones más relevantes para el tratamiento psicológico.

La psicoterapia

En mi opinión, con independencia de los cuidados médicos que precisan los casos más graves, la psicoterapia es el lugar donde pueden desplegarse esos elementos simbólicos y relacionales que se encuentran encerrados en los síntomas. El tratamiento psicológico va del síntoma al sujeto. Inicialmente, el tratamiento se ocupa de una persona anoréxica y bulímica, y poco a poco pasa a tratar a una persona que habla de sus dificultades con los demás y consigo mismo, las hace presentes en su relación con el terapeuta, las va haciendo conscientes. Cada vez más, la cuestión de “comer o no comer” deberá sustituirse por las formas particulares de “ser o no ser”, los conflictos internos y con los demás deberán “nutrir” el contenido de las sesiones, y su resolución servirá para “crecer”, esta vez de manera simbólica.
 
Rafael Pareja Flores
Ilustraciones: La evidencia de Marilyn Manson, y El dolor del erotismo, de Egon Schiele

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"La memoria nos abre luminosos
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Bajamos lentos por su lenta luz
hasta la entraña de la noche."

Miguel Ángel Valente
(en "Fragmentos de un libro futuro").