Escuchar voces. Psicosis, cura y locura

Alucinación auditiva

Oír voces que los demás no pueden oír es lo que clásicamente se ha llamado alucinación auditiva. Se considera un indicador de psicosis. La psiquiatría suele considerar la psicosis como un Trastorno mental grave que a pesar de los tratamientos farmacológicos existentes, tiene mal pronóstico y con frecuencia cursa como un trastorno crónico. Estas palabras técnicas, frías, pesan como losas. Detrás de su veredicto inapelable, muchísimas personas sufren a causa de su enfermedad y de la falta de tratamientos eficaces, por el aislamiento y la segregación social del enfermo mental, etc.

Escuchando voces

Por ello, conocer la existencia de una red internacional de escuchadores de voces, Hearing Voices Network, de la que forma parte Entrevoces, la red española, ha sido para mí una grata sorpresa.

Como se explica en la web de presentación de esta red, ya presente en más de 25 países, el punto de vista psiquiátrico y psicológico que predomina actualmente se basa en un modelo biologicista que considera las alucinaciones auditivas –oír voces- como resultado de un desequilibrio bioquímico, y valora que su contenido es irrelevante. En contra de esta perspectiva, este movimiento considera que las voces son una experiencia humana normal y no un mero síntoma, y que su contenido es esencial como camino para la recuperación.

La red promueve una manera diferente de enfrentarse a las voces, denunciando el consumo indiscriminado de psicofármacos en que se ha convertido el tratamiento actual de las psicosis. Proporcionan grupos de autoapoyo, contando también con la colaboración de profesionales, con la finalidad de promover una manera diferente de relacionarse con las voces, en definitiva, una vía de escucha:

“Explorar la relación que existe entre la propia vida y las experiencias psíquicas para dotarnos de estrategias que permitan abordar la locura desde posiciones que no sitúen a la persona en un rol de sujeto pasivo, estigmatizado y victimizado” (1).

Una práctica liberadora

Esta propuesta ha suscitado en mí gran interés, porque coincide en varios aspectos con mi punto de vista sobre la psicosis y porque más allá de perspectivas teóricas, crea espacios de práctica que pueden ser de gran ayuda para muchas personas, a la vez que contribuir a transformar el modelo de atención a la salud mental.

El hecho de que se trate de una red y no sea una experiencia promovida verticalmente desde algún sector crítico o renovador de los profesionales de salud mental, ya es por sí solo una práctica liberadora. El sistema de atención a la salud mental asigna al paciente un lugar pasivo de receptor de cuidados, un puesto de objeto, precisamente en este ámbito de la salud en el que es el sujeto que sufre el que debería ser atendido.

Psiquiatría y psicosis

El saber y las prácticas psiquiátricas, día a día más tecnificadas y deshumanizadas, cuando reciben al sujeto que sufre, lo introducen en un engranaje administrativo. Con la excusa de una supuesta curación, con frecuencia, el tratamiento que le administran no restituye la capacidad de disfrutar de la vida. Cada vez más, los tratamientos se basan en fármacos que anulan los síntomas tanto como anulan a la persona misma. O bien se basan en técnicas que igualmente se dirigen a domesticar los síntomas sin reconocer su dimensión humana.

No puede ser de otro modo. Los miles de millones gastados por las grandes compañías farmacéuticas se traducen en los resultados convenientes, orientando en su beneficio  la investigación científica. Entre los resultados más trascendentes de la política farmacéutica, se encuentra la influencia en los nuevos sistemas diagnósticos. Poco a poco se ajustan las diagnósticos de las enfermedades mentales que cada vez más, coinciden con los síntomas en los que tienen efecto los psicofármacos.

Esta tendencia ha roto con la trayectoria investigadora científica en la que se prestaba más atención al curso de la enfermedad y su relación con los acontecimientos significativos de las personas que la padecían. Existe una extensa investigación que fundamenta las críticas al modelo de diagnóstico americano, basado en estadísticas de síntomas. Esas estadísticas anulan la relación de los trastornos con los acontecimientos vitales, las relaciones con las personas significativas, los contextos sociales, etc., de modo que se pierde la significación del trastorno (2).

Oszvald, Saatchi Gallery. Autorretrato.

Los psicofármacos

Desde el descubrimiento de los neurolépticos, el tratamiento de la psicosis se centra casi exclusivamente en estos fármacos, dejando de lado la atención psicoterapéutica. Los efectos de los neurolépticos consisten en enlentecer el funcionamiento del cerebro, en anular las funciones superiores. De este modo, si bien las alucinaciones auditivas no acaban de desaparecer, el sujeto no tiene casi ganas de hablar de ellas, ¡como tampoco tiene ganas de hablar de nada con nadie! Pretendiendo eliminar las voces, se aseguran los efectos secundarios de muchos neurolépticos: docilidad, pasividad, diabetes, problemas cardiovasculares, metabólicos, etc.

Con esto no quiero decir que los psicofármacos no sean necesarios. Con frecuencia son convenientes, y en muchos casos son imprescindibles. Lo son para soportar determinadas situaciones tanto los pacientes como su entorno. Son útiles para crear las condiciones que permitan el tratamiento o el despliegue de las capacidades del paciente en su búsqueda del equilibrio. Ahora bien, los psicofármacos por sí solos no son curativos. Y en todo caso, la mera eliminación de las alucinaciones auditivas no puede ser la meta y el fin del tratamiento.

Psicoterapia de las psicosis. La escucha.

Muchos estudios psiquiátricos, pero sobre todo las aportaciones psicoanalíticas, han puesto el acento en la gran cantidad de casos de sujetos psicóticos que han podido llevar a cabo una convivencia social normal. Tras superar una o varias crisis, han encontrado un equilibrio dentro de su particular modo de estar en el mundo sin precisar una atención psiquiátrica permanente. Podríamos decir que eran personas “normales”, sin por ello dejar de ser psicóticos.

La experiencia de escuchar voces está en el nódulo de algunas psicosis, desencadenando en el sujeto un trabajo para entender lo que le ocurre, un trabajo activo de búsqueda de su sentido vital, y que puede conducirle a la estabilidad. Por ello, acallar esas voces en lugar de prestarles atención, es abortar un esfuerzo  de “curación”, de búsqueda de una posición subjetiva viable (3).

La psicoterapia proporciona un lugar individual donde un profesional acompaña a un sujeto en su búsqueda. La red de escuchadores hace algo parecido a esta psicoterapia pero en el ámbito social. Promueve apoyo a muchas personas e impulsa un nuevo punto de vista, frente a la violencia del modelo biologicista imperante en la atención a la salud mental.

Heidegger decía que el lenguaje es la casa del hombre. Nacemos entre voces. Todos escuchamos voces. Voces de otros, voces de la fantasía, voces reales e irreales. Las voces son el nódulo de lo humano. Escucharlas es condición de la cura. Acallarlas, eso sí es locura.

Rafael Pareja Flores

Referencias:

1. Enlace a la página web de la red en España: Entrevoces

2. El sistema de clasificación predominante es el de la Asociación Americana de Psicología, el DSM, Disorder Statistical Manual en sus distintas ediciones. Como su nombre indica, es una clasificación basada en estadísticas de síntomas y a-teórica, pero de hecho está sustituyendo a las distintas y necesarias teorías explicativas de los trastornos. Hay muchísima investigación crítica con este sistema de clasificación e incluso un movimiento de profesionales de la Salud Mental comprometidos en contra de su uso por considerarlo dañino para los pacientes y nefasto para la investigación.

3. La teoría psicoanalítica, sobre todo la que se basa en la obra de Jacques Lacan, ha generado también múltiples estudios sobre las psicosis y su psicoterapia. Una magnífica presentación puede encontrarse en la obra de Darian Leader ¿Qué es la locura?, publicada por la editorial Sexto Piso y cuya lectura recomiendo a los interesados en este trastorno.

Otra entradas relacionadas en el enlace:     Trastorno Límite de la Personalidad (TLP). Ni contigo ni sin ti.

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