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La academia de las musas. Instrucciones para amaestrar el amor.

Presentada en 2015 en el Festival de Sevilla, La Academia de las Musas obtuvo el Giraldillo de Oro, su premio a la Mejor Película. Y sin embargo, dada su factura de película experimental, no es de extrañar que haya pasado casi ajena a las salas comerciales al mismo tiempo que se viene convirtiendo en película de referencia en los cineclubs, dando lugar al reconocimiento de los especialistas.

Pero ¿cómo definir la última película de José Luis Guerín? La Academia de las Musas comienza como documental y acaba como ficción experimental en la que los actores no profesionales actúan la verdad de sus sentimientos…

La cámara de Guerín se mete en las clases de la Universidad de Barcelona. En un aula universitaria, el profesor de Filología Raffaele Pinto imparte unas clases de posgrado algo especiales, más bien un experimento pedagógico. Sus clases versan sobre las musas, la poesía y el amor, recorriendo esos temas en la mitología griega con Apolo y Dafne, mencionando el amor cortés y muchos otros hitos de la poesía amorosa, y deteniéndose especialmente en La Divina Comedia. Dante y el Renacimiento italiano operan un paso fundamental al situar la musa más allá del espacio mítico, encarnándola en una mujer. Y ahí es donde el profesor Pinto tiene la osadía de dar un paso más fundando La Academia de las Musas. El espectador juzgará si se trata de un paso en falso. Dante prestó cuerpo a las musas y llegó hasta el infierno persiguiendo a Beatrice. Por su parte, el profesor Pinto hace una arriesgada apuesta. ¡Pide a las mujeres que asuman su lugar de musas y operen así en este mundo una transformación, produciendo luz y belleza!

Mientas los alumnos asisten a clase, las alumnas lo escuchan sintiéndose concernidas, interpeladas, se rebelan contra esa demanda que consideran que prolonga el patriarcado, o se dejan llevar por una demanda tan seductora. Todas se preguntan por el papel que representan en sus propias relaciones, como aquella que mantiene una relación por internet en la que él le escribe y la enamora… ¡de su escritura!

Del documental a la ficción

En ese punto, la película gira y el documental da paso a una especie de ficción verdadera. Más allá de la clase, los personajes se ven atravesados por la enseñanza y con su vida, dan cuerpo y desarrollan las inquietudes que las teorías del profesor han suscitado en ellos. No sólo las alumnas, sino también el profesor. Su mujer, Rosa Delor, también filóloga y con una sabiduría práctica en asuntos amorosos, cuestiona su enseñanza, espetándole: “el amor es una invención de los poetas”. Y le dice algunas cosas más que podrían resumirse como: “no te las des de puro, que tienes tus propios intereses, déjate de teorías, que estás utilizando la literatura para embelesar a las jovencitas”.

A partir de aquí, cada alumna-musa juega su propio rol como musa del profesor, como musa en su propia vida. Hay escenas preciosas como el viaje “de estudios” de una alumna a Cerdeña junto con el profesor, dónde la alumna cree encontrar la Arcadia en la que la poesía brota pura de la naturaleza mientras los pastores como médium no tienen más que escucharla del viento y de los cencerros de las pécoras. El profesor le señala que ella es la dueña de esa belleza, ella la ha causado y la ha escuchado…

Entonces, ¿el profesor es un celoso que aleja a su amada del pastor, o un psicoanalista que le desvela los laberintos de su deseo?, ¿El profesor es un sabio, o un aprendiz de brujo atrapado en las poderosas fuerzas que convoca?

Filosofía visual

La película es deliciosa. Casi es una comedia aunque en momentos los personajes esbocen la angustia de las intensas emociones que representan: el deseo y el amor, los celos. Es un manifiesto filosófico en su sentido más pleno: el amor a la verdad. Los personajes creen firmemente que lo que estudian tiene el mayor sentido y relevancia para sus vidas. Sus preguntas tienen el mayor alcance ético, esto es, pueden determinar las elecciones vitales en su existencia. Muestra una cara de la enseñanza que parece casi estratosférica en nuestro mundo. Y sin embargo, ninguna otra tiene sentido…

Los temas de la película son el amor, el deseo y la muerte, la ficción y la realidad, la mujer, la palabra y la verdad. Todos estos temas, girando en torno a la poesía, la creación. He indagado sobre la figura de Raffaele Pinto, profesor de Filología Italiana en la Universidad de Barcelona y experto en Dante. Resulta que coordina el Seminario de psicoanálisis, cine y literatura. No es de extrañar puesto que la película está atravesada de resonancias conocidas para los psicoanalistas.

Sin embargo, La Academia de las Musas no es un manifiesto que enuncia teorías lacanianas prestas para ser puestas de relieve. Todo lo contrario, como anuncia la presentación de la película, es un experimento. Es como una piedra que cae en el estanque y expande sus ondas, más allá de las palabras, en una interpretación siempre abierta.

Un profesor intenta construir un discurso verdadero sobre algo tan difícil como la creación, sabiendo que las palabras que lanza se escapan a su poder, pero corriendo el riesgo. El “maestro” en francés, es el “maître”, el amo, palabra plena también de resonancias amorosas. La palabra seduce, amaestra los instintos, revela la verdad tanto como la vela en el amor.

El profesor Pinto habla inspirado por sus musas que eventualmente se encarnan en sus alumnas, ellas le llevan a producir un saber. Pero en su enseñanza hay un artificio ya que da un giro y les pide que sean lo que son, que sean musas. ¡Pero que sean musas sabiendo que son musas!, si eso es posible. Y con esa operación, se abre la caja de los truenos.

La estructura misma de La Academia de las Musas transmite otra verdad. Pasa del documental a la ficción, y no se sabe dónde empieza uno y dónde acaba la otra. Como las imágenes que rueda tras un cristal que a veces se transforma en un espejo, sugiriendo que el sueño y la realidad juegan al escondite. Cuando miramos al otro a través del cristal, de pronto este se transforma en un espejo que devuelve nuestra imagen. Y vacilamos, y ya no sabemos si lo amamos por lo que es o por lo que a través de él soñamos. Esto es el amor y es la poesía. Y esto es Cine.

Rafael Pareja Flores

  • Cineclub Imaginario. Como tantas otras veces, descubrí esta película en el Cineclub Imaginario y mi participación en el debate fue el primer estímulo para este artículo.

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