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Psicología de la alienación: “A mi manera”

Qué es la alienación?

La otra mañana paseaba por una céntrica calle comercial de una pequeña ciudad, idéntica a tantas calles comerciales de una ciudad cualquiera. Entre su mobiliario urbano habitual, me llamó la atención la presencia invisible de un mendigo. No fue su porte desaliñado derramándose en la acera lo que retuvo mi mirada. Fue mi oído, cautivado por una música que me ha acompañado estos días como si fuera la banda sonora de las presentes reflexiones que me viene suscitando aquella escena. El mendigo se elevaba abstraído sobre los viandantes, lejos de ellos, mientras, concentrado, atacaba la vieja melodía del “On my way”, “A mi manera”, como en su día lo hicieron Sinatra y tantos otros, solo que él, a su manera, redondeaba la ironía de la escena, interpretándola con un cazú…

“A mi manera” es un canto al individuo, al estilo propio, al goce de la singularidad. Echado en la acera, con unas pocas monedas delante de un cartón escrito con faltas de ortografía, ¿de cuántas cosas puede alguien vanagloriarse? Me parece escucharlo cantar: “Perdí mi apuesta, me quedé solo, no tengo nada, pero lo hice a mi manera.”

Nuestra sociedad es ambigua. Parece dar el mayor valor al individuo, al tiempo que lo colectiviza. Sé tú mismo, viste como eres, viva la diferencia y la libertad… Mientras los medios de comunicación y la globalización nos revelan que somos igual de distintos que los otros miles de millones de habitantes de la tierra. ¿Cuál es el límite entre ser independiente y ser excéntrico?, ¿cuál el equilibrio entre la integración social y la alienación? ¿Quién está más alienado, el raro o el conformista?

Con Hegel, la alienación es la tendencia natural a manifestarse a través de la palabra, el amor, el trabajo o el arte. Esa exteriorización es la realización cabal y progresiva del hombre. Por el contrario, Marx describe en la alienación la tragedia social del hombre sometido al trabajo y a la servidumbre de los productos que él crea y de los que otros se apropian. Más allá del pensamiento sociológico, me interesa reflexionar sobre algunas perspectivas psicológicas de este proceso.

Fotos LSDSEn el nódulo de la palabra “alienación” encontramos a “alien”, el “otro”. Para el sujeto, los otros son a la vez el cielo y el infierno. El drama del sujeto, su equilibrio imposible, es que no puede ser uno sino a través del otro. El bebé mira a su alrededor, llora y obtiene su satisfacción a través de otros que le hablan, otros para los que significa tantas cosas. Sus primeras comidas serán “sopa de letras”, vivimos inmersos en un baño de lenguaje. Así que lo primero que hace el bebé es dejar de ser un organismo para tomar las palabras que le dan sus padres. Hablar es la primera alienación y al tiempo la única manera de poder ser uno mismo.

Así pasamos la vida, rebotando de lo uno a lo otro, necesitando a los otros para luego lamentar la pérdida de la autonomía. Cuando el niño pequeño empieza a andar le dice a sus padres: “yo solito”, mientras estos van detrás con el espinazo doblado para evitar que el gran hombrecito que camina vacilante se estampe contra algún mueble…  Y lo mismo hace el adolescente que desafía la autoridad de los padres para ser él mismo, cuando tanto los necesita, a la vez que se fusiona con saña a su grupo de iguales, necesita vestir sus mismas marcas, escuchar su misma música y sentirse respaldado por ellos en cada paso. La misma ficción de autonomía sostiene el soltero que no quiere casarse para no perder su libertad. Y conocí a un pintor que no quería ver obra de otros pintores ¡para no influenciarse en su propia originalidad! Así podría enumerar tantos otros ejemplos en los que el individuo se enroca.

La alienación y la separación son dos operaciones sucesivas, circulares, son una dialéctica. Sólo aceptando el reto de la alienación podemos encontrarnos con nosotros mismos. Sólo a través de palabras prestadas podemos escuchar nuestro acento singular, nuestro estilo propio. Sólo en el esfuerzo del trabajo captamos el “valor añadido” que somos capaces de imprimirle a nuestra obra. Sólo a través de la pareja, la familia, los amigos, sólo aceptando cuánto necesitamos de los demás, podemos enriquecernos con el intercambio. Y aún más, sólo a través del amor podemos encontrarnos con lo que no nos dan, con lo que no podemos darles. Y esos déficit son el motor para seguir amando, trabajando, creando.

El otro es el cielo y el infierno que llevamos dentro. El deber, la valentía de existir, consiste en aceptar el reto de ser con los otros, a través de los otros, para luego separarnos. Aceptar el reto de la alienación para arribar a lo inalienable, a nuestra verdadera singularidad.

Rafael Pareja Flores

3 Responses to “Psicología de la alienación: “A mi manera””

  1. Marina Sevilla dice:

    Me gusta siempre la informacion que saco de aqui :), gracias, besos desde un pueblecito de Sevilla!

  2. Rafael Pareja dice:

    Me alegra que te interese. Gracias por el comentario.

  3. Johne203 dice:

    Thanks so much for the article.Much thanks again. Great. bkacbgkfedca

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